Todo comenzó en el vagón del metro.

Hoy es un día especial para mi, al fin he comenzado este blog, reconozco que lo he demorado en el tiempo desde la primera vez que lo hablé con mi querido amigo Arsenio Rodriguez , escritor,  padre y blogero , que si no digo todo el pack , se enfada conmigo. Le pedí consejos para crear mi blog hace casi ya dos años , pero reconozco que las tecnologías, no es lo mio, soy actriz y no tengo ni pagina web, digamos que soy mas bien de la antigua escuela, de esas personas que nacimos en el tiempo del lápiz y el papel y ahora , todo va mas rápido por las redes y el mundo online, y no es por la edad, que no quiero decir.. como la edad verdadera no la digo nunca, aquí no lo haré, lo prometo.
 Me gusta escribir, de manera libre, casi sin pensarlo bien, como si estuviera conversando con alguien  entretenidamente, en facebook le decía a mis escritos reflexiones en voz baja, es una manera de contar las ideas que me pasan por la cabeza en esas horas de la noche, en que el silencio y el té me acompañan, después que mi hijo llega al séptimo cielo en sueños , y sé que no se va a despertar otra vez, la soledad tiene esas cosas, hay personas que ponen la tele todo el día para sentir compañía, ya sea en la cocina, en la habitación o en el salón, yo no soy de esas, no podría con ello, ponemos la tele por las noches, para desconectar con alguna serie o película, pero no siempre,  así que a falta de compañía escribo cuando tengo ganas de contar algo y es demasiado tarde para llamar alguna amiga o amigo.
He pasado este confinamiento, pensando en miles de cosas por decir, algunas las he grabado , así que un día las pondré por aquí y otras , siguen dando guerra en mi cabeza.
Hoy he subido al metro, cuando regresaba del  medico, y tuve una sensación rarisima, ya que parecía que no había salido de la sala de espera del medico de familia, la gente sentadas en sus asientos separados , todos con mascarillas y mirando el móvil, el vagón completo en ese silencio inerte,  que tiene mirar el tlf fijamente durante un tiempo,  reconozco que las expresiones eran apagadas, agudizadas por las mascarillas,  que te roba la mitad de la cara, cortando la mejor de las expresiones, la sonrisa, como si una gran tristeza ululara en aquel espacio cerrado. nadie levanto la mirada en dos parada, nadie sonrió, tuve el impulso de fotografiar el momento, pero pensé que quizás era demasiado atrevido de mi parte robarle la intimidad a aquellas personas, pensé, es verano hace calor, normalmente en esta época, la gente va mas abierta a mirar , a relacionarse, o simplemente comunicar desde la curiosidad, pero quizás estos meses de confinamiento y recogimiento, nos ha llevado a un lugar mas cerrado de nosotros mismos, quizás como el medio de comunicación en este tiempo de covid, ha sido el móvil culpable de muchas adicciones, no ha dejado espacio para volver a relacionarnos o mirarnos como antes, quizás la nueva normalidad cambiará el ritmo y de la cosas... pero yo seguí con mi mirada recorriendo aquel vagón, buscando o esperando tropezarme con otra mirada, que me sonría o simplemente observe, pero no pasó, baje como mismo había subido, silenciosa y pensativa, detrás de mi mascarilla roja y pensando si tuviera mi blog, escribiría sobre esto...que pensará la gente.?...y así empezó mi noche.

Comentarios

  1. Tiempos raros en cuanto a las relaciones humanas, Marieta. La mascarilla no hace si no enfriarlas más de lo que ya estaban. Por la calle ya no se pregunta ni la hora. Enhorabuena por haberte animado a escribir "en abierto". Tienes aquí a un lector, mi admirada amiga. Un abrazo. Salut!

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    1. gracias Edu, por darme ánimos...aquí vamos contando historias.

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