Ahuyentando prejuicios.

Llegue a este país España en el año 94, muy joven, llena de ilusiones y ganas de conocer mundo, a penas con una maleta y nada de ropa de invierno que me abrigara en ese diciembre Madrileño, venía del Caribe,  de Santiago de Cuba, una de las ciudades más calurosas de Mi Isla Bella, pero en Madrid hacia 88 C, recuerdo que cuando me llevaron a conocer la famosa Puerta del Sol, solo decía chirriando los dientes de frío.... Porque me traen aquí si no hay puerta Romana... Solo frío y frío. No quería salir de la casa. 
Cuando llegue a Barcelona, me deslumbró la ciudad, su luz, su mar, sus aire menos frío. Estaba llena de dudas, inquietudes, no conocía su cultura ni su idioma.. No entendía nada, si eran Españoles, como es que no hablan español, para los cubanos todos los españoles eran Gallegos, así le decíamos a todos , por desconocimiento de las diferentes idiosincracias que conforman este Estado, no sabía como funcionaba nada ni el telefonillo de la puerta, pensaba que era un teléfono normal en mi pais, nos llamamos a grito pelado, el Metro era un laberinto maravilloso donde recorría como una serpiente gigante la ciudad, experiencia que pasaba de verla en una pantalla, para convertirse en realidad, mis ojos estaban llenos de curiosidad, de vida y a la vez de incertidumbre. Defendiendo mi integridad, contra los que me veían, como parte del turismo sexual de mi país, de moda en aquellos tiempos. 
Han pasado 25 años y me siento parte de esta ciudad, de sus gentes de su cultura, he aprendido el idioma, a quererla y respetarla, soy una cubana/ catalana por adopción e integrada de todo corazón. 
Por eso Hoy conversando con unos chicos marroquíes que trabajan conmigo en el Casal de Verano.. Y que acaban de llegar, e intentan integrarse, rompiendo el estigma que los acompaña,  de ladrones o traficantes, luchando con sus esperanzas en encontrar una vida mejor. Me veo reflejada en sus miradas, mis miedo, mis angustias, mis nostalgias de recién llegada, por eso los abrazo, conversó y les cuento , lo mismo que me aconsejaban a mi, los principios son difíciles, pero es parte de la vida, mirar hacia adelante, aprender y amar donde estés. 
Todos queremos lo mismo, es inherente al ser humano, el deseo de sobrevivir, de búsqueda de una vida mejor, de soñar y el deber de cualquier sociedad, es apoyar  y respetar sobre todo desde la generosidad de sus gentes.  

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